No obstante, en el informe Kuhlman deja entrever que el mandatario aún no ha dejado totalmente el tabaco, pues le aconseja "continuar sus esfuerzos para dejar de fumar" y el uso de parches o chicles de nicotina.
Obama prometió que abandonaría el vicio al llegar a la Casa Blanca y durante la campaña electoral a menudo se le veía mascando chicles de nicotina, que frenan el ansia por un pitillo.
Sin embargo, en junio reconoció que aún fumaba de vez en cuando.
Prometió a su esposa, Michelle, no encender cigarrillos dentro de la Casa Blanca, donde de todas formas está prohibido desde la presidencia de Bill Clinton (1993-2001), pero no dijo nada de salirse al jardín a fumar.
El presidente Obama llegó a las 6:40 de la mañana de hoy, en helicóptero, al Centro Médico Naval Nacional en Bethesda, estado de Maryland, un hospital localizado en las cercanías de Washington.
El mandatario ya se había hecho pruebas preliminares y la evaluación en sí, de carácter rutinario, duró hora y media, según la Casa Blanca.
Obama se sometió a una colonoscopia virtual, que usa rayos equis para obtener imágenes en tres dimensiones del colon y el recto, y comprobar la existencia de tumores.
También pasó por la balanza, que le dio un peso de 81 kilogramos y una altura de 1,85 metros.
Kuhlman, jefe de la unidad médica de la Casa Blanca, recomendó al presidente que tenga más cuidado con la comida porque tiene el colesterol alto.
También le aconsejó un nuevo régimen de ejercicio para fortalecer la musculatura de las piernas y minimizar el dolor ocasional que sufre derivado de una tendinitis crónica en la rótula y el fémur izquierdos.
El presidente se pasa todos los días por el gimnasio, donde corre en una cinta y levanta pesas.
El médico sugirió que su próximo examen sea agosto de 2011, cuando cumpla 50 años.